Blog de docenciallerena

LAS TRES E

Eche por favor un vistazo y fije la mirada en cualquier objeto que tenga a su alrededor. Me vale un reloj, un bolígrafo, el portarrollos del papel higiénico, e incluso, si no quiere complicarse buscando nada, la pantalla donde está leyendo estas líneas. Pues bien, todos esos artículos, o cualquier otro que haya elegido, han sido realizados teniendo en cuenta tres parámetros: el diseño, la calidad, y el precio.

Cualquier diseñador o ingeniero intenta que su creación sea primero visualmente atractiva, después que los materiales elegidos cumplan unos requisitos de calidad, y por último que pueda competir en precio con artículos similares. Es cierto que hay marcas de lujo que priman el diseño y la calidad sin importarles demasiado el precio final, y que los chinos hacen exactamente lo contrario con lo que venden en sus tiendas, pero si uno quiere alcanzar a un sector mayoritario de la población con su producto, deberá equilibrar correctamente esos tres parámetros.

Seguro que esto tiene un nombre super molón en inglés, pero viene a ser lo que nuestras madres toda la vida han llamado LAS TRES B que debíamos buscar al comprar algo: que fuera bueno, bonito y barato.

Ahora, piense en cualquiera de los miles de conferencias, discursos, tesis, sermones y charlas que se presentan cada día alrededor del mundo. Es posible que usted mismo tenga que ponerse delante de un público hoy, mañana, o en unos pocos días. Pues puede que le interese saber que, no importa si va a hablar de la crisis del petróleo, de las profecías del apocalipsis, o de la reproducción en cautividad del berberecho salvaje, existe una regla similar a la anteriormente mencionada. Todas y cada una de esas intervenciones, para tener éxito deben cumplir tres parámetros.

Haciendo un homenaje a nuestras madres, lo llamamos la regla de LAS TRES E, a saber: enseñar, entretener y emocionar.

ENSEÑAR: En principio éste es el propósito principal de toda disertación pública. En muchas ocasiones va usted a presentar a su público algo que éste desconoce. Y para eso ha preparado tablas, gráficos, y un buen número de datos relevantes. En futuros artículos hablaremos de cómo dosificar la información y adaptarla al nivel del auditorio. Pero lo verdaderamente difícil de este primer requisito es cuando va a hablar sobre un tema que su auditorio ya conoce. Pues bien, incluso si ese es el caso, debe esforzarse para que, al terminar, sus oyentes tengan la impresión de que han aprendido algo. Para conseguir esto deberá aportar un enfoque nuevo, o mencionar datos poco conocidos sobre el asunto, tales como fechas, anécdotas históricas, citas de otros autores, etc.

Pero de nada le va a servir que la información a presentar sea apasionante, si no cumple con el siguiente de los objetivos.

ENTRETENER: La gente no busca solamente información. De hecho, en internet está toda la información que uno puede desear sobre cualquier tema. Hace tan solo treinta o cuarenta años, uno podía mantener razonablemente la atención de un auditorio tan solo con hablarles de algo que desconocían. Pero hoy estamos tan absolutamente saturados de informativos, programas de investigación, emisoras de radio, prensa escrita y digital, enciclopedias en papel y en línea, y eso sin contar lo que se propaga a través de las redes sociales, que quien quiera captar la atención de un grupo de personas durante más de tres minutos, no puede limitarse solo a transmitir información. Deberá entretenerlas. ¿Cómo se consigue eso? Bueno, eso daría para varios artículos. De hecho, ese es el tema exclusivo de uno de nuestros talleres. En dicho taller enseñamos a usar medios visuales, utilizar el humor, interactuar con el auditorio… Si quiere alguna idea, hay publicadas entradas en este blog que seguramente le servirán de ayuda.

Enseñar y entretener adecuadamente le garantizará la atención de su público mientras dure la conferencia, pero si lo que quiere es que su disertación quede grabada en sus mentes durante días, meses o incluso años, deberá ineludiblemente cumplir el tercer requisito.

EMOCIONAR: Si hace al auditorio pensar, recordarán su discurso durante días. Si les hace sentir, lo recordarán toda la vida.  Esto que suena tan poético tiene una razón fisiológica. Las conexiones neuronales que se generan cuando experimentamos emociones mientras recibimos información, son infinitamente más duraderas que las que generamos cuando tan solo estamos escuchando datos. Retrocedamos en el tiempo, a nuestra época de adolescentes, y pensemos en los nombres de nuestros compañeros y compañeras de clase. Seguro que nos cuesta recordar a la mayoría. ¿Pero, quién se olvida del nombre de la chica, o el chico que le gustaba? Quizá nunca reunimos el valor de decirle nada. Es posible que lo viéramos en una fiesta y tan solo le saludásemos un par de veces. Pero su nombre se nos quedó grabado a fuego, porque había sentimientos implicados. El buen conferenciante utiliza eso en su provecho, y genera sentimientos en su auditorio que le ayudan a grabar en sus mentes la información que está transmitiendo. De nuevo, existen técnicas muy eficaces para conseguirlo. Lea entradas anteriores sobre storytelling y verá algo de lo que le hablo.

Y ahora ya sabe la prueba a la que tiene que someter todas las presentaciones que se prepare de aquí en adelante. Analice la conferencia que va a dar y vea si aporta información nueva, lo hace de manera que resulte entretenida, y usa recursos para emocionar a su auditorio.

Si busca ejemplos de lo que le decimos, le invitamos a ver en el congreso de los diputados el próximo debate sobre el estado de la nación. Así al menos, (salvo contadísimas excepciones), verá como NO hay que hacerlo.

Fuente: Blog de ipresento.com


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